Él estaba ahí sentado, hablando de fútbol, sí, fútbol.
Mientras, yo veía lo hermosas que habían quedado mis uñas con ese nuevo color, que mi pelo lucía hermoso, y sí.. llevaba un nuevo corte y él no lo había notado, también estaba usando unas botas nuevas, pero claro, eso tampoco lo notó.¿Acaso podía culparlo? ¡Es hombre! Aunque para mí, el hecho de que sea hombre no es un justificativo.
Tampoco creo que si eres hombre y notas ese tipo de cosas en la chica que te gusta, no.. no quiere decir que eres gay.
Pero él seguía ahí, hablando de fútbol y otras cosas que yo la verdad no entendía.
¿Sera que me estaba hablando en otro idioma?
Yo sólo movía mi cabeza, haciendo un gesto con una leve sonrisa en mi rostro, y él por supuesto creía que yo le estaba entendiendo o que al menos estaba interesada.
Así eran siempre nuestros encuentros, él hablaba y yo fingía escucharlo.
Aquello duró un par de meses. nuestros encuentros tenían el mejor final, sí.. teníamos sexo cada vez que nos veíamos, era sexo, no había nada de ternura en ese momento y aún así me gustaba. Entonces sabía que después de hacer el intento de escucharlo, tendría mi recompensa, siempre.
Me di cuenta que me había enamorado, y no precisamente de él, si no su forma de hacerme sentir cuando me lo hacía.
Una noche, después de hacerlo, nos quedamos dormidos. Al despertar, él como siempre ya no estaba, pero esta vez había una nota que decía: "Laura, lo siento, somos sólo sexo y necesito algo más serio, suerte, besos."
Entonces resultó que antes de yo poder dejarlo, él... ya lo había hecho.
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